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“Imaginé que iba a morir y sólo pensaba en mi hijo” Chofer víctima de atentado en la Araucanía.

“Todo pasó muy rápido, había un bus en la carretera y, de la nada, apareció el grupo de encapuchados amenazándome con escopetas y pistolas. Traté de bajar cualquier cosa de mi camión, pero deben haber pensado que era algo para defenderme y me golpearon y me tiraron al piso”, es parte del relato que entregó a El Magallanes Robert Epuleo Paredes, chofer magallánico de 33 años que la madrugada del viernes fue víctima de un atentado incendiario en la Araucanía.


Por años, Epuleo realizó el trayecto entre Santiago y Punta Arenas por la Ruta 5 Sur, y nunca había experimentado algo siquiera similar a lo que le ocurrió esa noche, cuando, en el sector Chamichaco de la comuna de Ercilla, en el kilómetro 592 de la vía, lo obligaron a detenerse y comenzó a vivir la más perturbadora experiencia de su vida.

- ¿Qué pasó cuando le obligaron a detenerse?
- “Había un bus adelante, así que paré detrás de él. En eso, me rodearon como 15 ó 20 sujetos con las caras tapadas con pasamontañas y pañuelos. Me empezaron a gritar para que me bajara y que levantara las manos”.

- ¿Estaban armados?
- “Me gritaban que me bajara del camión o, si no, me dispararían. En ese momento, vi que tenían armas cortas; después, me di cuenta que también llevaban escopetas. Alcancé a bajar mis documentos y nada más, porque, cuando me vieron que buscaba algo, deben haber pensado que buscaba algo para repelerlos, así que me bajaron y golpearon en el suelo”.

- ¿Fueron violentos con usted?
- “En todo momento, me pegaron y me arrodillaron frente a mi camión, me apuntaban con las armas, y uno me mantenía encañonado a la cabeza con una pistola que yo alcanzaba a ver con el costado de la mirada”.

- ¿Tenía miedo mientras todo eso ocurría?
- “Tenía mucho miedo. No me podía mover y no tenía más que resignarme al ser un grupo grande y armado. Pensé que me iban a disparar. Más encima, me dejaron ahí de rodillas con un chico que se notaba que era menor de edad por la forma de hablar, apuntándome con una pistola mientras los otros iban a bajar a los otros choferes”.

- ¿Qué pasaba por su mente en esos instantes?
- “Mi hijo Kevin (14); fue en él en lo primero que me acordé”.

- ¿Pensó que no lo vería más?
- “Pensé que me iban a matar, tenía miedo de lo peor”

- ¿En cuánto tiempo pasó todo?
- “En total, habrán sido entre 4 ó 5 minutos, desde que me bajaron y le prendieron fuego a mi camión. Empezaron por ahí y después siguieron con los camiones que estaban detenidos más atrás y, después de eso, se empiezan a retirar”.

- ¿Hubo disparos en algún momento?
- “Sí, después que se iban, vieron que en sentido contrario por la carretera, por la otra vía, venía un camión. Entonces, rociaron bencina en el camino y le prendieron fuego para obligar al chofer a detenerse, pero no paró. Ahí le empezaron a disparar. De hecho, cuando pasó al lado mío alcancé a ver que en el parabrisas tenía un impacto de bala”.

- ¿Cuándo llegó la ayuda?
- “Deben haber pasado como 10 minutos y apareció Carabineros. Nos tuvieron como dos horas a la intemperie. Después me llevaron a la comisaría, donde estuve declarando por varias horas. No nos ofrecieron ni una manta, pese a que estábamos muy desabrigados y, después, tuvimos que ir a declarar a la Fiscalía. Recién ahí alguien nos preguntó si es que queríamos algo de comer. Ojalá, el trato hubiese sido diferente por lo que nos pasó”.

- ¿Estás más tranquilo ahora que ha pasado todo?
- “Sí, ahora sí, uno lo piensa y claro se ve todo irreal, pero fue muy fuerte la experiencia”

- ¿Has conversado con tu hijo después de lo que pasó?
- “Sí, después de que todo terminó, lo llamé. Estaba asustado. Le dije que no se preocupara, que todo había salido bien”.

- ¿Se sintió diferente haber escuchado a Kevin después de lo ocurrido?
- “Sí, todavía lo siento. No lo sé describir y me cuesta mucho hablar de eso”.
La próxima semana, Robert Epuleo espera poder volver a Punta Arenas, mientras su jefe, el empresario hortícola, Miguel Salazar, quien viajó al encuentro de Epuleo, realiza los trámites propios de un hecho de esta naturaleza, que dejó a la distribuidora “Pumalín” con pérdidas superiores a los 35 millones de pesos.

Fuente: laprensaaustral.cl

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